jueves, 2 de diciembre de 2010

47

No le robé palabras a nadie, no corté flores de otros árboles, no arranqué cuerdas de otra guitarra que no fuera mia. Lo que te di era mio y sólo para vos. Y ahora pedís fiado en el almacen. Te saludo. Llevamos la misma marca de arroz. Estás tan linda como siempre pero olés a rosas de vereda. Escuchas canciones de FM y ... pensás que es genial. Lo que te di ya no es mio, te lo quedaste vos. Tirado en algun cajón.

martes, 5 de octubre de 2010

46

No me pidas permiso para extrañar.

jueves, 23 de septiembre de 2010

45

Hay más dolor en exorcisar un ángel que cien demonios.

viernes, 10 de septiembre de 2010

44

Me duele que no tengas lugar para mí. Al menos sos feliz.

jueves, 12 de agosto de 2010

43

-Me dieron una vacuna para esa enfermedad en que te ponés amarillo... ¿Cómo es?

-Simpsonitis.

miércoles, 11 de agosto de 2010

42

Hoy no tengo ganas
de llegar temprano.
No sé si amo
a quien fuiste,
¿quién sos?,
quien sos o
creo que fuiste.
Hoy espero un bondi
que pare en muchos lados.
Hoy no quiero llegar temprano.
Disfrutar el viaje.
Y saber
que estás esperando.

miércoles, 4 de agosto de 2010

41

Los ojos hinchados, los músculos doloridos, la boca seca, los labios partidos, frío y pesadez en el cuerpo.

Una petaca de café cognac en la mano.

martes, 3 de agosto de 2010

40

Cómo me arden los labios por sentir tu sal. Pienso que todavia tenes lunares por mostrar.

sábado, 31 de julio de 2010

jueves, 29 de julio de 2010

38

sin escapar la carne
atrae balas
baldea con sangre
tierra y levanta polvo.
arde el cuero
estalla guerra
quiere levantar cabeza
alza un talisman
caen las uñas
ladra de verdad.
y ya está
naufraga
más allá.

martes, 27 de julio de 2010

37

Hay amores yogurt: Dietéticos y con fecha de vencimiento.

domingo, 25 de julio de 2010

36

Me agarro a la almohada como el naufrago a las tablas que lo mantienen a flote. Sé que voy a caer y dormir pero espero no ahogarme.

35

Me muero por no querer saber de vos. Me mata no saber de vos.

lunes, 19 de julio de 2010

34

Debo demasiados abrazos.

lunes, 12 de julio de 2010

33

Y me lavo el culo con servilletas.
Y me limpio la boca con papel higiénico.
Y es normal.

miércoles, 30 de junio de 2010

32

Es que sin vos yo no me aguanto, amor.

lunes, 21 de junio de 2010

31

-¿Sabias q tenia una cicatriz en la gamba con forma de J? Ahora le hice otro cortecito al lado y tiene forma de cuadrado.

-¿Una cicatriz que te hiciste vos?

-Sí.

-Te falta el circulo y la X para tener los botones de la play.

martes, 15 de junio de 2010

30

Iba mirando a través de la ventanilla del colectivo y pensé que así se habían ido muchas horas de mi vida. ¿Y qué miraba?, ¿Qué miro?. Nada en particular, a veces la marea de tráfico acompaña, otras contradice la dirección del transporte. Siempre es el mismo fondo, aunque a veces cambia un cartel, aparece una obra en construcción o pienso en ese lugar dónde ya no está el lugar que conocí, como esa casa de videojuegos donde iba a matar el tiempo los sábados, cuando iba a buscar mi subscripción de historietas con Gabriel, mi amigo.
Era una fija tomar el 60, bajarse en Cabildo y Juramento y caminar dos cuadras por Juramento hasta Amenabar, quizás visitar a su madre y abuelas que vivian a un par de cuadras más. O revisar las bateas, charlas con el vendedor e irse con bolsas cargadas de revistas, historias en cuadritos.
Volviamos a salir a Cabildo y poco antes de llegar a Monroe estaba el local que manejaba una familia de judíos que durante los 90s prosperó y llegó a tener el local atiborrado de los más nuevos juegos del momento. Un Virtual Striker, un Marvel Vs Capcom 2, el último King of Fighters. Viciabamos y gastábamos todo el dinero que pudieramos llevar excepto el peso con veinticinco centavos necesarios para volver a casa.
La preocupación del día era llegar al jefe final y ganarle. O que el chico que te pedía jugar contra vos no se supiera todos los combos, te destrozara y cortara el juego por la mitad. A la vista de muchos, bordeaba la humillación. La venganza tenía forma de cospel a precio de veinticinco centavos.
A veces me cansa pensar. Todo el tiempo. A veces pensando me paso de parada de colectivo y termino caminando de regreso un buen tranco. Jamás me molestó la lluvia pero sí me he cansado de mi diálogo interno.
No sabía que Naruto era un ninja adolescente.

lunes, 14 de junio de 2010

29

- Hoy tuve taller de mente maestras.

- ¿Y eso?

- Es un taller en el que vos pedis lo que quieras y el poder de la mente de cada integrante hace que se te cumpla.

- Tengo miedo de que vayas con un grupo de gente a la casa de un cineasta famoso y mates a su mujer embarazada y un par de invitados ocasionales.

sábado, 12 de junio de 2010

28

Ya no me conformo. Quiero tenerte también despierto.
Soñame.

martes, 8 de junio de 2010

27

-Creo que no está bien ni mal. obviamente no tenes que tener expectativas. Nadie tiene qué decirte qué podes hacer o qué no. un amigo puede decirte lo que piensa. Bah, debe hacerlo SIEMPRE. pero despues aceptar lo que elijas y listo. tu vida es tuya.

- Nothing i have is truly mine cry.

-Esa es una frase que sólo tiene sentido si viene en un papelito adentro de una galletita... fortune cookies, le dicen.

26

Puedo vivir sin vos. Pero no sé que haría sin Música.
Imagino que el primer intento del hombre haciendo música podria haber sido un cavernícola silbando sobre una llama para avivar el fuego que lo abrigaba. O quizás golpeando rocas, intentando crear la chispa, entre golpe y raspe encontró un ritmo que le agradó, se olvidó de las llamas que necesitaba y siguió tocando su música.
¿Quién habrá inventado la primer guitarra? Dicen que mil años antes de Cristo existian númerosos instrumentos parecidos, si no en apariencia en sonido, a lo que ahora llamamos guitarra. Hay tres instrumentos que posiblemente derivaron en ella: Uno es la fídícula. Otro es la lira, a la cual pudieron modificar Hititas y Asirios al agregarle una caja de resonancia. Y finalmente la muy obvia cítara.
El primer cantante, la primera banda. La primera canción que cantaste, el primer grupo que te impactó. Nosotros la tenemos fácil ahora, no hay nada que querramos escuchar y no esté al alcance de nuestros oídos con un par de clicks, unas cuantas letras tipeadas en el teclado. Que bien que puedas escuchar a Nirvana, Led Zeppelin, Los Stones, Beatles o Ramones. Sumo, Pez, Pescado Rabioso y Litto Nebbia. Social Distortion o Eterna Inocencia. Jonas Brothers o Arjona (¿Y por qué no? Todos elegimos nuestro veneno).
No puedo decir que tengo un recuerdo difuso de mi, pequeño, jugando sentado o dibujando escuchando música que les gustara a mis viejos. En verdad no empecé a escuchar música por mí mismo hasta los 13, 14 años.
La verdad es que estaba solo, tan solo que ní música tenía.
Un día cualquiera encendí la radio. Primero para escuchar los partidos de mi equipo de fútbol, más tarde para pasar la medianoche con Alejandro Dolina, por recomendación de un compañero de la secundaria. Cómo y por qué, no sé, pero empecé a escuchar la Rock and Pop. Llegaba del colegio y escuchaba lo último del programa de Pergolini y toda la tarde el de Juan di Natale. Mucha música! Los domingos me dormia escuchando Tiempos Violentos, con Alejandro Nagy y Gustavo Olmedo.
Mi primer recital, imaginate, fue... Turf! Sí, la banda del ex novio de Celeste Cid (y que penoso que tenga que presentar así a un músico). Me gustaban un par de temas y quise ir, todavía no me explico bien por qué, pero me siguen gustando esos temas. En La Trastienda. Al otro día fui con un amigo a ver a Jesus Martyr, una banda de metal industrial que tocó cerca del Obelisco, en un local medio antro de la perdición cerca de la calle Lavalle. Bien, empezamos a juntarnos con la gente rara, ja.
La tercera es la vencida, en un Cemento a reventar, Fun People. De repente encontré el rumbo de mi vida. Esa era la música, esa era la actitud, la gente, las ideas, el amor. ¿Sabía todo eso? No, sólo me gustaba saltar y empujar y que me empujen y llegar a casa cansado, transpirado y cagado de frío. Lo tengo muy claro ahora.
No creo que desde los 13 años hasta ahora, mis 28, haya pasado un día sin haber escuchado mi música, por cuenta propia. La necesito. Y le presto mucha atención tambien a la que no es mi música, la que no elijo. La que se empeña en sonar en momentos tristes y malos de mi vida, cuando de repente hay un auto en la calle o estoy de compras en el supermercado. A veces se me caga de risa en la cara, otras es una sonrisa tibia en la cara y otras es un "Ok, el mundo está de mi lado". Todo eso me lo transmite un tipo peludo, que apenas puede pararse en dos patas y que está luchando con dos piedras hace 3000 años.
Gracias, me salvaste la vida.

viernes, 4 de junio de 2010

25

NO necesito pastillas para soñar.

jueves, 20 de mayo de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

23

A veces siento que mi mente no es mia.
A veces pienso que mi corazón no es mio.
¿Será que algún día (por fin)
vas a arreglarme?.
Necesito reparaciones

y tendrás que reparar en mi,
porque necesito tus reparaciones en mi.
No sé qué está mal
pero sé que no estoy bien.
Y sé que estas mal
pero para mi estás bien.

Necesitás reparaciones y ya reparé en vos.

viernes, 14 de mayo de 2010

22

Abrir los ojos es una lucha. Pensar es intentar nadar en el fango, en rios de aguas turbias donde cada brazada cuenta y cuesta. No te podés sostener la cabeza que se cae de sueño. De horas. Caminos. Soles. Personas. Bondis llenos que paran en todas.

jueves, 6 de mayo de 2010

21

Creo en que ser romántico implica creer que hay vida en Marte.

martes, 4 de mayo de 2010

20

El sol imponía respeto entre las nubes y ella era feliz, no porque tuviera todo lo que necesitase (aunque fuera así), sino porque sencillamente era feliz, sin explicación alguna para su condición. Simplemente feliz.

Naturalmente no pensaba en las causas de su felicidad, al fin y al cabo se dirigía a la plaza donde comía todos los días. Mantenía los ojos bien abiertos, atenta a los movimientos de la gente, como era su costumbre.

El agua de la fuente, situada en el centro de la plaza, prometía frescura. El lugar era hermoso. El pasto verde y virgen, no estaba pisoteado ni albergaba basura. Para ella, que había recorrido tantas plazas eso era una singularidad de la cual disfrutaba sin miedo a empacharse.

Estaba algo impaciente, él todavía no había llegado. Eso fue suficiente para alterar los colores de su sentida felicidad. El retraso se estiró lo suficiente hasta pasar por toda la gama de colores emocionales posibles. Las nubes se disiparon y el astro dorado habíase marchado a otras latitudes...

(Ella esperaba).

...La luna se recostaba sobre finos hilos de estrellas, tiempo y espacio, era (como nosotros) una marioneta más de nuestra realidad atada con alambre.



Ella esperaba.

No soportó (su doblegado orgullo así lo dictaba) el desplante y se juró a sí misma no volver Nunca Jamás a aquel lugar donde otrora había esperado otras tantas veces a esa persona, donde había sido tan humillada.

Pero antes de irse, cansada, con el estomago vacio porque no logró comer, decidió refrescarse en aquella fuente de agua, de aquella plaza que había aprendido a querer.

“Mejor un baño”.

Se metió al agua, mojó todo su cuerpo y la frescura era suya. Fue un espectáculo admirable el momento preciso que su cuerpo sacudía gotas de agua, mientras la luna iluminaba su sonrisa.

Porque, no sé cuantos de ustedes lo saben, las palomas también sonríen.

19

A través de una percepción muy traicionera veía la lluvia. A veces dilataba su conciencia pensando en lo frágil de su existencia. todo mantenia cierta coherencia y consistencia gracias a oportunas apariciones de otros. Sucedía a menudo: el simple retraso de alguien a quien esperaba lo llevaba con facilidad a un estado de confusión y miedo.

Se desesperaba porque de inmediato comenzaba la inquisición personal. El lugar, la hora, la persona, ¡el mismo! ¿era él con quien debian de reunirse? quizas... quizas no. Y no recordaba ni queria recordar esos detalles tan angustiantes que se empeñaban en aquejarlo durante esos minutos largos.

Pero, ¡momento! que ahí llegaba la prueba viviente de que lo que vivía era, indefectiblemente (irremediablemtente) algo no ficticio; y no sólo un sueño o su delirio como se animaba a suponer escasos segundos antes de encontrar esa sonrisa en los demás, en varias oportunidades, en varios deja vú.

Entonces, el cielo estaba nublado y la madrugada estaba bastante avanzada. Nubes espesas, oscuras, grises, sin forma abarcando la luna, el horizonte y más allá, Así fue esa noche.

Y llovío.

Llovía. Agua que no alcanzaba para limpiar la decadencia de Buenos Aires, Argentina, o la verguenza de su gente. No podía tapar el olor a mierda y corrupción de estos días.

La miseria humana es inmune a la humedad.

La musica que flotaba en el aire cargaba electricidad y melodía, lo transportó a otro lugar. Luego, él no supo decir si era mejor o peor. Allí, los sentidos eran un mero recuerdo de esta ¿realidad?. Se sintió bien, ligeron sin el peso de tener que escuchar; ver; oir; oler; saborear; tocar... ahora las cosas no tenían ninguna limitación.

Se asombró cuando sus emociones se dispersaron y corrieron por donde quisieran porque no estaban atadas al firmamento, siquiera un cielo demasiado alto para alcanzar. Era un todo unificado.

El tic tic del agua estallando contra el vidrio de la ventana de su habitación lo encontró con la cabeza en la almohada.

-Pero ¡mierda! ¿era un sueño?- Ya era de día pero aun seguía lloviendo.

La lluvia estaba allí para comprobar que sí, que lo anterior era un sueño. Y sin embargo, la voz de la lluvia se escuchaba débil desde adentro, no lo convencía para nada de que todo ese "otro lugar" era totalmente imaginario. "Deja Vú", necesitaba algo que pudiese digerirlo entero a este mundo.

Timbre, Camina, llave, abre, "hola".

-Hola, ¿que tal?, ¡como llueve!, disculpáme que llegué tarde...

18

Era fría, pero aún conservaba algo de la calidez de épocas pasadas, cuando era mas inocente, menos herida. Única entre todas, le causaba admiración. Fue amor a primera vista sólo para él, claro, porque ella ni siquiera se enteró de su existencia. Y no hubiese podido porque era algo que estaba muy por debajo de ella. Dejando de lado las posibles circunstancias que podrían ser las causales de tan ¿singular? episodio, basta con saber que esa relación nunca triunfaría.

¡Ah! pero nuestro Romeo no iba a fracasar tan rotundamente.

Y es que bastaba con extender su mano al cielo para tocarla. Sensación (es) sublimes, piel en frío, corazón ahogado, grito de a pedazos, felicidad hecha expresión en su rostro.

Y por supuesto, un loco para los demás ocasionales mirones de turno. Todo eso fue.

Tenía seis horas para conquistarla, para hacerla suya. Era medianoche y sabía que jamás la volvería a ver, cuando llegase el amanecer ella tendría que partir y no había nada en el mundo que pudiera retenerla.

Pero, ¿Cómo hacerle entender su amor a la Luna, a esa noche de la que se enamoró?

El hombre enamorado de la noche esa no tenía respuestas a tal interrogante. Y su más cercana compañía (una botella de vino, una de muchas aquella noche) no podría hacer demasiado para ayudarlo. -A ver- dijo finalmente, mientras se sacudía la borrachera, - Te amo - alcanzó a decir. Cuando lo dijo se sintió muy ridículo, porque no pudo descifrar la cara que puso Su Noche (era suya, al menos el la reclamó para sí mismo) y así se quedó tirado en la vereda, esperando alguna señal.

La calle estaba vacía, no mucha gente pasaba por allí. Mucho menos de noche. Era una paralela a una de esas grandes avenidas por las que todos caminan y se sienten mas seguros. La luz, mas comercios, mas autos... esas boludeces por las que uno elige ese camino. De manera que el joven podía pasearse (él y su borrachera) sin mayores incidentes.

Estaba donde quería. Sin darse cuenta, de tanto mirar las estrellas y apreciar a la Luna mientras nubes oscuras le daban esa impresión de que, efectivamente, ¡el mundo estaba girando! (o eso era lo que quería creer) empezó a quererla mas que a otras.

Fue eso, y también el pedo de diez que tenía (no, no hay por qué ocultarlo) lo que lo dejaron en un estado de libertinaje absoluto. Cuando nada te importa, debería ser común que te puedas enamorar de una noche como esa.

Obviamente, pasaron las horas (las botellas también, porque así como no renunciaba a perderla, no renunció a seguir tomando) y se ensombreció cuando con el pasar de las horas, Su Noche se iba desdibujando y no era ya, la hermosa luna, las estrellas brillantes, las nubes que giraban, el mundo que giraba...

Todo se iba a la mierda y ella nunca lo escuchó. No pudo hacerse entender.

Devolvió como pudo, arrastrando los pies, el último envase (la última botella) y se fue a dormir. Cuando llegó a su casa, Su Noche, ya no existía.

jueves, 29 de abril de 2010

17

- El cuerpo humano tendría que tener un sistema de scoring: mejor persona sos, más resistente. ponele, le tirás un tiro a Gandhi y rebota.

- Creo que tiene un sistema de scoring... ¡Pero es inversamente proporcional a la calidad humana! Igual, fijate que Gandhi andaba en bolas y nunca se resfrió. Quizás con un pulover hubiese sido otra cosa. No te digo que rebotaban las balas pero... Más rápido que una locomotora por lo menos.

16

Hubo un tiempo en el que sólo te amé por muchísimas cosas. Algunas no las recuerdo, que importa, si ya no es igual que hace tiempo.

Lo que trato de decir es algo que no entiendo, por eso es tan complicado. El amor no es un programa de Roberto Galán, quizás sea ese el problema, esto no lo vi en la tele. Sí, seguro que es eso.

No puedo evitarlo, pero cuando te pienso recuerdo colores, esencias, sentidos que tan perfectamente llenaste en tu ausencia.

A menudo me gustaría estar loco, yo sé lo que es estar loco, solía mirarme en un espejo y decirte que te amaba, ¿te acordás?

Los violines son instrumentos demasiado poderosos. Recuerdo que una vez, borracho, armé una historia hermosa de drogadictos que se amaban, se perdían y se amaban. Y les costaba muchísimo y se volvían a encontrar, corrían y el viento que golpeaba en la cara de cada uno de ellos los liberaba. Se sentía hermoso, se sentían poderosos. De todo eso me olvide a la media hora y jamás pude recordarlo.

Los tambores golpean en mi cabeza y los oídos me zumban y sé que a la noche en mi cuarto me voy a dar cuenta, ahora, ya, hoy no. Estoy perdido en una jauría de gente que pelea por mover los brazos y las piernas, las luces me traslucen y me dan forma, de otra manera no estaría acá, vos no me ves y aún así no sabrías quien soy.

Salté, canté, empujé y me empujaron, me golpearon y me pidieron perdón, caí y me levantaron, salí y solo tengo el presente con un montón de tapitas de cerveza, estuve ahí y pasé por allá, estoy acá y voy a por más. lo anterior ya pasó y esto, esto es simplemente el nexo para otra nueva historia que quiero empezar. Soy consciente de que todo tiene que ver.

Me siento donde puedo que es donde quiero, ¿estoy borracho sabés? No entiendo nada, te amo, o te beso, o al revés o todo junto. Me encanta que sonrías.

“Born slippy nuxx”...

Todo esto puede ser mentira, todo esto puede ser verdad.

Lo ideal sería que puedas imaginar la verdad y vivir la mentira. Que es más espontáneo que lo inverso que solemos mirar. O escuchar, u oír.

Quisiera también darle forma a esto, no puedo. Cuando hay tantas cosas por hacer y amar, desbordamos y lo que sobra es totalmente necesario. Es, también, totalmente indispensable estar dispuesto a entregarlo.

Mi invierno es frío y sólo tengo el recuerdo de tus labios para abrigarme.

Lloraba cuando te conocí. Y tu amor es lo que me mata y que hermosa manera de morir. Mátame, mátame.

Porque fue hermoso.

Con las lágrimas en mi mejilla siento como se desnudaban tus ojos, y me mostrabas... ¿de que esta hecho el amor?. Te esperaba en el árbol que siempre está frente a tu casa y tantas veces te verá pasar. Espero, recordando un posible futuro en el que estamos juntos, recibís mis caricias y me entregás tus labios, que me abrigan como yo necesito.

Te lleno de mi debilidad y vos de tus ganas de vivir. El árbol nos mira (no es celoso), sus hojas oxigenan nuestra pasión. Muchas cosas que querés yo no las tengo, iré a buscarlas, mi amor, para que ese posible futuro llegue.

Mientras tanto, el árbol te mirará al pasar.

15

Creo que la primera vez que miré un arco iris me maravillé. probablemente hubo algo de decepción, recuerdo que los que veía en los libros eran más lindos y memorables, más nítidos. Eran siete colores distintos, perfectamente unidos y doblados como mimbre, que por lo general surcaban un cielo celeste. No lucen tan bien en persona.

A menudo me preguntan porqué tanta fijación con el cielo. Puede que sea un secreto miedo a que caiga. Sí, tengo miedo que el cielo se caiga. ¿Qué sostiene al firmamento?, ¿qué impide que se desmaye sobre nuestras cabezas?. Claro, con interrogantes así, mirar hacia arriba se vuelve natural. Después viene el proceso de "descubrimiento" de cada una de las cosas: color, nubes, lluvia, tormenta, el sol, la luna, el día, la noche y un sin fin de cosas más que no podemos ver.

Una vez, cuando en medio de una conversación salió el tema, me explicaron por qué y como se forman los arco iris. No me gustó para nada la explicación. fue muy... científica. No tengo nada en contra de la ciencia, pero en algo tan, creo, romántico como un arco iris una mera explicación cargada de pura objetividad me chocó muy fuerte. Le quitó toda la mística posible... toda la magia. Es que la belleza de muchas cosas tiene el agregado de nuestra complicidad, de nosotros mismos, ahí, observando, admirando, sintiendo, generando. Cuando me hablaron de algo tan bien guardado en mi corazón de una forma tan seca, me sentí mal.

Se torna necesario admirar cosas tan... honestas como para mí lo son los arco iris. Quizás algún día aprenda a remontar uno por mi mismo, sería divertido.

martes, 27 de abril de 2010

14

A veces te toca vivir la vida de otra persona, no más de diez minutos. Y te das cuenta que es difícil para todos. Para algunos más que para vos. Pero eso no te alivia, te entristeze por ella. Y sentis pena por él.
No pude hacer más que abrazarla y escaparle a sus lágrimas. Avergonzados.

miércoles, 21 de abril de 2010

13

Tres de la mañana de una noche cualquiera de diversión. Las noches de diversión no son como cualquier noche para mí. Al menos no son tan comunes como para otra gente. Son inusuales. Supongo que son “cualquiera” para la gente que vive en esas noches, no es mi caso. Soy muy ente.

Bien, eran las tres de la mañana, y no había mucho por hacer. El cuadro se conformaba de tres personas: Hernán, un chico alto, charlatán y fumador. Fumaba mucho y sabía sacarle formas al humo de sus Marlboro. Los anillos eran su especialidad. Hablaba y hablaba. Le gustaba hablar, de él generalmente, de sus conquistas amorosas. Tenia bien ganado el respeto del grupo de amigos que esa noche no estaba. Yo lo respetaba porque sabía hacer aros de humo.

Diego, el alegre Diego. Siempre ahí para levantarte el ánimo, a veces ermitaño, perdido. Bohemio, amante del jazz. Comprador compulsivo de discos de Miles Davis y Ellington. Vivía en la atemporalidad, fuera de toda línea cronológica común al resto. Su casa era linda y elegante; lo representaba bien. Ah, siempre olía bien. Nunca le pregunté que perfume usaba, no sé a que olía.

Y por último, yo.

El lugar era un barcito, en una calle perdida de Devoto. Ninguno de los tres había estado antes allí, en ese bar, pero tenía todo lo que queríamos: cerveza fría y pool. Suficiente excusa como para ocupar sillas, reír y compartir cosas. Nada del otro mundo, como dije, una noche cualquiera de diversión.

Nunca tuve bien en claro cómo ser ante la gente. Eso debe de ser porque nunca supe bien quien era. Yo sabía quienes eran ellos. Los quería, eran amigos, y aunque nunca se los supe decir, sabía que ellos lo notaban. Y ahí estábamos: los anillos de humo, Miles Davis, las risas y la maldita bola ocho que se empeñaba en caer antes de tiempo.

Ronda de cervezas. Una, dos, tres, cuatro, otra?, cinco, seis, cuanta plata tenemos?, siente, ocho, risas, basta.

A los tumbos, y con el alcohol a cuestas nos levantamos. “Chau”.

La calle estaba más oscura que la última vez que la había visto...

“Y ahora?”

“Qué? A caminar.”

Tenía razón, era suficiente con caminar.

lunes, 19 de abril de 2010

12

-¿Hace cuánto que volvió con vos?
-Un par de semanas. Habia vuelto con el novio, pero empezó a pegarle y se lo espanté para que no vuelva más. Tuve que sacar el fierro.
-¿Clint Eastwood o Charles Bronson?
-No... No... Cero violencia (se rie).
-Y ahora jugás al golf todos los días...
-Pero ya estoy viejo... Ahora me duele la cintura y no doy más. Le dije que me lavara unos platos pero me dice "no, Nacho, yo soy prostituta".

jueves, 15 de abril de 2010

11

¿Y cuándo fue la última vez que dijiste "te quiero"?
Sin poner a prueba a la otra persona, sin segunda intención, sin pensar si era demasiado pronto, sin miedo.
Pensaba que es algo muy natural entender la inocencia como un defecto. Equipararla semanticamente con la estupidez. Lo único que les da la razón a las personas que piensan así es una especie de pacto implícito de toda la sociedad en donde otra persona te lastima y sos un idiota por permitírselo.
Terminás creyendo que sos un idiota y el dolor se transforma en rencor. Y a veces no es tan fácil hacer el ojo por ojo a la persona que te lo causó, así que te vas a desquitar con la próxima. Ella lo hará con el siguiente.
A todo este proceso insistimos, a veces, en llamarle histeria. Digamoslo claro: nos comportamos como bastardos.
Y sin querer queriendo entramos en este juego. Todos sabemos que no está bueno, que es una cagada, que de repente es complicado querer a una persona y se dificulta mucho a la hora de expresarlo! De repente dudamos y sentir se transforma en un fastidio y nadie se quiere comprometer. Algunos ahogan las penas en alcohol, otros en otro tipo de fraude menos exagerado, más obvio.
Vamos a hacer cualquier cosa para que la otra persona se dé cuenta, excepto decir "te quiero". Que terrible error! (sarcasmo).
Que terrible error.

martes, 13 de abril de 2010

10

Corazón roto de sábado a la noche
la voz que te salva
el frio que no molesta
la palabra que te hace bien
el silencio que no incomoda
la sonrisa que no ves
las zapatillas que se pisan solas
la noche que se repite.

ya no camino por las paredes
ahora soy más fuerte porque entiendo
que sos mi única debilidad y
ya nada me puede lastimar.

9

Lluvia y torta fritas.

sábado, 13 de marzo de 2010

8

¿Cuántas historias hay? De vernos sin encontrarnos en la mirada. La cabeza en dirección contraria a los ojos que siguen al otro, pidiendo con verguenza, a gritos ¡MIRAME!
Sucede con frecuencia.
A veces sonreímos y a veces no.
Pero es lo último que nos queda cuando ya perdimos hasta la resistencia. Crédito ilimitado de momentos que pudieron haber sido, de alzar la vista y preguntarte a vos mism@, ¿Qué hago acá? Y tenemos la respuesta. Es un pulso que tratamos de mantener para seguir de pie, más vivos, menos muertos, al menos dignos.
Estoy seguro, ahora, de que lo peor del viaje es, siempre, irse.
Aunque no haya quien nos despida.
No queremos perdernos nada, ni el cielo, el sol, ni siquiera el quizás.
Estamos acá porque quisimos y nos vamos porque hay que seguir adelante, aunque eso implique volver sobre nuestros pasos para dejar todo atrás y seguir añorando.
Tenés que tirarte a la pileta y golpearte para sentirte real.
¿Cómo es eso de sentirse frágil e invencible? A veces no sabés qué ganaste, pero no sentís haber perdido nada y entonces queda suponer que empatarle a la vida (alguna vez) es un buen resultado.
Pero tenés que salir a ganar.

7

Tiró el cigarro recién empezado a la calle, subió el cuello del sobretodo y echó a andar. Si apuraba el paso quizás no se mojara tanto, pero daba la impresión que más empeño ponía y más llovía. Se resignó a llegar empapado y aceptar las bromas de ocasión.
Le rondaba en la cabeza la pregunta: "¿qué carajo estoy haciendo acá?". Recordó ese dicho que dice que una vez en el baile hay que bailar y supuso que una vez bajo la lluvia hay que nadar. Se rió solo cuando pensó que no tenía traje de baño.
Una mujer pasó a su lado y, divertida, le sonrió. Los dos nadaban sin traje de baño.
Puto cambio climático.
Si Buenos Aires se parecía cada vez más a Londres, ¿dónde escaparía?. Se había dado cuenta que estaba a gusto en la ciudad, los salvajes locales ya no respondían dubitativamente cuando pedía precio por algo en las grandes avenidas, entendía el idioma y conocía los dóndes, qués y quiénes que le importaban. La misma sensación que sintió en muchos otros lugares y que le urgía seguir caminando y escaparle a la comodidad, al tedio cotidiano.
A él le resultaba aburrido todo. Todo menos el viaje. Entonces viajó y empezó a hacerlo de muy joven, ni bien pudo sacarse de encima las alas protectoras de su familia bien.
Recaló en Buenos Aires después de muchos años y se quedó por la misma razón que se quedaba en los lugares: una mujer.
¿Qué carajos estaba haciendo ahí? El sabía muy bien la respuesta, pero seguía preguntandose eso. Era difícil no hacerlo cuando la humedad de su ropa interior se escurria entre los pasos de sus piernas y sus pies helaban más que su cara. En la calle no había nadie más compartiendo su miseria. Se sintió muy solo.
Era hora de seguir viaje pero había hecho promesas y debía cumplir al menos una más.
Luego hablaría con ella.

6

Cavó más rápido, sacando tierra e hiriendose las manos en el esfuerzo hasta golpear con la pala la superficie de madera que buscaba. Levantó la mirada hacia el horizonte que se acercaba a pasos, apuntando con pistolas y vistiendo sombreros. Abrió el ataud, sacó el arma y disparó un trueno ensordecedor. Los hombres que morían no gritaron más fuerte que las balas y todo terminó demasiado pronto.
Una mueca en los labios.
Venganza.
Subió al caballo y no miró atrás.

viernes, 12 de marzo de 2010

5

Dónde estás antimateria que no te puedo encontrar? Hoy estoy contento. ¿Estás contenta por mi? Avisame, mandá sms... O humedecé el espejo con tu aliento y escribí una nota efímera para una finita posteridad.
Quizás sea afortunado y no lo lea.
Aunque muera por verte.
Callado.

jueves, 11 de marzo de 2010

4

Venis a hablarme con olor a alcohol, cigarros de penada tenencia y susurros secretos para mí. Te vas porque tenés que irte. Porque creciste y estás y estoy en otra.
No es igual que ayer, pero nos miramos cómplices, porque tenemos historia. Cuando el ayer se amontona y junta muchos calendarios le decimos pasado. ¿Cómo hacemos para que eso mute en una mano sobre tu cintura? Pasa.
Me gusta verme en tus ojos. Tus pestañas, mi mejor marco. Dejo de escuchar lo que decís porque pienso en mi mano. En tu cintura. En el roce que fue. Que podría ser. Que ya no puede ser porque fue.
Ya fue.

3

Este no es el primer blog que inicio. Tampoco el segundo. No creo que sea el tercero y tengo muchas dudas que rankee cuarto. Posiblemente sea un número entre el octavo y décimo algo.

No sé si voy a ser constante, pero no lo voy a cerrar aunque pase mucho tiempo sin postear. Quiero que sea acá donde escriba cuando tenga ganas. O rescate cosas que escribí en otro lado hace tiempo.

Sin dar tumbos.

Una taza de chocolate por vez.

miércoles, 10 de marzo de 2010

2

A las cuatro de la mañana hay olor a facturas.
Facturas calientes recién hechas.
Es un rico aroma y supongo,
de acá a unos años me recordará estas noches.
Largas indeseadas noches.
Con olor a facturas.

martes, 9 de marzo de 2010

1

Camina la calle de los domingos, que siempre es la misma. La misma no gente, los mismos no autos, la misma nada que encontrás cada séptimo día. Será así para que, obligados, pidamos que todo vuelva a empezar. Entonces, ¿Qué nos alegra de los viernes? Somos cínicamente cíclicos. Incansables.
No le escapamos a nuestro Ra...gnarok personal, un poco de inconsciencia, un poco disfrutar.