jueves, 29 de abril de 2010

17

- El cuerpo humano tendría que tener un sistema de scoring: mejor persona sos, más resistente. ponele, le tirás un tiro a Gandhi y rebota.

- Creo que tiene un sistema de scoring... ¡Pero es inversamente proporcional a la calidad humana! Igual, fijate que Gandhi andaba en bolas y nunca se resfrió. Quizás con un pulover hubiese sido otra cosa. No te digo que rebotaban las balas pero... Más rápido que una locomotora por lo menos.

16

Hubo un tiempo en el que sólo te amé por muchísimas cosas. Algunas no las recuerdo, que importa, si ya no es igual que hace tiempo.

Lo que trato de decir es algo que no entiendo, por eso es tan complicado. El amor no es un programa de Roberto Galán, quizás sea ese el problema, esto no lo vi en la tele. Sí, seguro que es eso.

No puedo evitarlo, pero cuando te pienso recuerdo colores, esencias, sentidos que tan perfectamente llenaste en tu ausencia.

A menudo me gustaría estar loco, yo sé lo que es estar loco, solía mirarme en un espejo y decirte que te amaba, ¿te acordás?

Los violines son instrumentos demasiado poderosos. Recuerdo que una vez, borracho, armé una historia hermosa de drogadictos que se amaban, se perdían y se amaban. Y les costaba muchísimo y se volvían a encontrar, corrían y el viento que golpeaba en la cara de cada uno de ellos los liberaba. Se sentía hermoso, se sentían poderosos. De todo eso me olvide a la media hora y jamás pude recordarlo.

Los tambores golpean en mi cabeza y los oídos me zumban y sé que a la noche en mi cuarto me voy a dar cuenta, ahora, ya, hoy no. Estoy perdido en una jauría de gente que pelea por mover los brazos y las piernas, las luces me traslucen y me dan forma, de otra manera no estaría acá, vos no me ves y aún así no sabrías quien soy.

Salté, canté, empujé y me empujaron, me golpearon y me pidieron perdón, caí y me levantaron, salí y solo tengo el presente con un montón de tapitas de cerveza, estuve ahí y pasé por allá, estoy acá y voy a por más. lo anterior ya pasó y esto, esto es simplemente el nexo para otra nueva historia que quiero empezar. Soy consciente de que todo tiene que ver.

Me siento donde puedo que es donde quiero, ¿estoy borracho sabés? No entiendo nada, te amo, o te beso, o al revés o todo junto. Me encanta que sonrías.

“Born slippy nuxx”...

Todo esto puede ser mentira, todo esto puede ser verdad.

Lo ideal sería que puedas imaginar la verdad y vivir la mentira. Que es más espontáneo que lo inverso que solemos mirar. O escuchar, u oír.

Quisiera también darle forma a esto, no puedo. Cuando hay tantas cosas por hacer y amar, desbordamos y lo que sobra es totalmente necesario. Es, también, totalmente indispensable estar dispuesto a entregarlo.

Mi invierno es frío y sólo tengo el recuerdo de tus labios para abrigarme.

Lloraba cuando te conocí. Y tu amor es lo que me mata y que hermosa manera de morir. Mátame, mátame.

Porque fue hermoso.

Con las lágrimas en mi mejilla siento como se desnudaban tus ojos, y me mostrabas... ¿de que esta hecho el amor?. Te esperaba en el árbol que siempre está frente a tu casa y tantas veces te verá pasar. Espero, recordando un posible futuro en el que estamos juntos, recibís mis caricias y me entregás tus labios, que me abrigan como yo necesito.

Te lleno de mi debilidad y vos de tus ganas de vivir. El árbol nos mira (no es celoso), sus hojas oxigenan nuestra pasión. Muchas cosas que querés yo no las tengo, iré a buscarlas, mi amor, para que ese posible futuro llegue.

Mientras tanto, el árbol te mirará al pasar.

15

Creo que la primera vez que miré un arco iris me maravillé. probablemente hubo algo de decepción, recuerdo que los que veía en los libros eran más lindos y memorables, más nítidos. Eran siete colores distintos, perfectamente unidos y doblados como mimbre, que por lo general surcaban un cielo celeste. No lucen tan bien en persona.

A menudo me preguntan porqué tanta fijación con el cielo. Puede que sea un secreto miedo a que caiga. Sí, tengo miedo que el cielo se caiga. ¿Qué sostiene al firmamento?, ¿qué impide que se desmaye sobre nuestras cabezas?. Claro, con interrogantes así, mirar hacia arriba se vuelve natural. Después viene el proceso de "descubrimiento" de cada una de las cosas: color, nubes, lluvia, tormenta, el sol, la luna, el día, la noche y un sin fin de cosas más que no podemos ver.

Una vez, cuando en medio de una conversación salió el tema, me explicaron por qué y como se forman los arco iris. No me gustó para nada la explicación. fue muy... científica. No tengo nada en contra de la ciencia, pero en algo tan, creo, romántico como un arco iris una mera explicación cargada de pura objetividad me chocó muy fuerte. Le quitó toda la mística posible... toda la magia. Es que la belleza de muchas cosas tiene el agregado de nuestra complicidad, de nosotros mismos, ahí, observando, admirando, sintiendo, generando. Cuando me hablaron de algo tan bien guardado en mi corazón de una forma tan seca, me sentí mal.

Se torna necesario admirar cosas tan... honestas como para mí lo son los arco iris. Quizás algún día aprenda a remontar uno por mi mismo, sería divertido.

martes, 27 de abril de 2010

14

A veces te toca vivir la vida de otra persona, no más de diez minutos. Y te das cuenta que es difícil para todos. Para algunos más que para vos. Pero eso no te alivia, te entristeze por ella. Y sentis pena por él.
No pude hacer más que abrazarla y escaparle a sus lágrimas. Avergonzados.

miércoles, 21 de abril de 2010

13

Tres de la mañana de una noche cualquiera de diversión. Las noches de diversión no son como cualquier noche para mí. Al menos no son tan comunes como para otra gente. Son inusuales. Supongo que son “cualquiera” para la gente que vive en esas noches, no es mi caso. Soy muy ente.

Bien, eran las tres de la mañana, y no había mucho por hacer. El cuadro se conformaba de tres personas: Hernán, un chico alto, charlatán y fumador. Fumaba mucho y sabía sacarle formas al humo de sus Marlboro. Los anillos eran su especialidad. Hablaba y hablaba. Le gustaba hablar, de él generalmente, de sus conquistas amorosas. Tenia bien ganado el respeto del grupo de amigos que esa noche no estaba. Yo lo respetaba porque sabía hacer aros de humo.

Diego, el alegre Diego. Siempre ahí para levantarte el ánimo, a veces ermitaño, perdido. Bohemio, amante del jazz. Comprador compulsivo de discos de Miles Davis y Ellington. Vivía en la atemporalidad, fuera de toda línea cronológica común al resto. Su casa era linda y elegante; lo representaba bien. Ah, siempre olía bien. Nunca le pregunté que perfume usaba, no sé a que olía.

Y por último, yo.

El lugar era un barcito, en una calle perdida de Devoto. Ninguno de los tres había estado antes allí, en ese bar, pero tenía todo lo que queríamos: cerveza fría y pool. Suficiente excusa como para ocupar sillas, reír y compartir cosas. Nada del otro mundo, como dije, una noche cualquiera de diversión.

Nunca tuve bien en claro cómo ser ante la gente. Eso debe de ser porque nunca supe bien quien era. Yo sabía quienes eran ellos. Los quería, eran amigos, y aunque nunca se los supe decir, sabía que ellos lo notaban. Y ahí estábamos: los anillos de humo, Miles Davis, las risas y la maldita bola ocho que se empeñaba en caer antes de tiempo.

Ronda de cervezas. Una, dos, tres, cuatro, otra?, cinco, seis, cuanta plata tenemos?, siente, ocho, risas, basta.

A los tumbos, y con el alcohol a cuestas nos levantamos. “Chau”.

La calle estaba más oscura que la última vez que la había visto...

“Y ahora?”

“Qué? A caminar.”

Tenía razón, era suficiente con caminar.

lunes, 19 de abril de 2010

12

-¿Hace cuánto que volvió con vos?
-Un par de semanas. Habia vuelto con el novio, pero empezó a pegarle y se lo espanté para que no vuelva más. Tuve que sacar el fierro.
-¿Clint Eastwood o Charles Bronson?
-No... No... Cero violencia (se rie).
-Y ahora jugás al golf todos los días...
-Pero ya estoy viejo... Ahora me duele la cintura y no doy más. Le dije que me lavara unos platos pero me dice "no, Nacho, yo soy prostituta".

jueves, 15 de abril de 2010

11

¿Y cuándo fue la última vez que dijiste "te quiero"?
Sin poner a prueba a la otra persona, sin segunda intención, sin pensar si era demasiado pronto, sin miedo.
Pensaba que es algo muy natural entender la inocencia como un defecto. Equipararla semanticamente con la estupidez. Lo único que les da la razón a las personas que piensan así es una especie de pacto implícito de toda la sociedad en donde otra persona te lastima y sos un idiota por permitírselo.
Terminás creyendo que sos un idiota y el dolor se transforma en rencor. Y a veces no es tan fácil hacer el ojo por ojo a la persona que te lo causó, así que te vas a desquitar con la próxima. Ella lo hará con el siguiente.
A todo este proceso insistimos, a veces, en llamarle histeria. Digamoslo claro: nos comportamos como bastardos.
Y sin querer queriendo entramos en este juego. Todos sabemos que no está bueno, que es una cagada, que de repente es complicado querer a una persona y se dificulta mucho a la hora de expresarlo! De repente dudamos y sentir se transforma en un fastidio y nadie se quiere comprometer. Algunos ahogan las penas en alcohol, otros en otro tipo de fraude menos exagerado, más obvio.
Vamos a hacer cualquier cosa para que la otra persona se dé cuenta, excepto decir "te quiero". Que terrible error! (sarcasmo).
Que terrible error.

martes, 13 de abril de 2010

10

Corazón roto de sábado a la noche
la voz que te salva
el frio que no molesta
la palabra que te hace bien
el silencio que no incomoda
la sonrisa que no ves
las zapatillas que se pisan solas
la noche que se repite.

ya no camino por las paredes
ahora soy más fuerte porque entiendo
que sos mi única debilidad y
ya nada me puede lastimar.

9

Lluvia y torta fritas.