martes, 4 de mayo de 2010

19

A través de una percepción muy traicionera veía la lluvia. A veces dilataba su conciencia pensando en lo frágil de su existencia. todo mantenia cierta coherencia y consistencia gracias a oportunas apariciones de otros. Sucedía a menudo: el simple retraso de alguien a quien esperaba lo llevaba con facilidad a un estado de confusión y miedo.

Se desesperaba porque de inmediato comenzaba la inquisición personal. El lugar, la hora, la persona, ¡el mismo! ¿era él con quien debian de reunirse? quizas... quizas no. Y no recordaba ni queria recordar esos detalles tan angustiantes que se empeñaban en aquejarlo durante esos minutos largos.

Pero, ¡momento! que ahí llegaba la prueba viviente de que lo que vivía era, indefectiblemente (irremediablemtente) algo no ficticio; y no sólo un sueño o su delirio como se animaba a suponer escasos segundos antes de encontrar esa sonrisa en los demás, en varias oportunidades, en varios deja vú.

Entonces, el cielo estaba nublado y la madrugada estaba bastante avanzada. Nubes espesas, oscuras, grises, sin forma abarcando la luna, el horizonte y más allá, Así fue esa noche.

Y llovío.

Llovía. Agua que no alcanzaba para limpiar la decadencia de Buenos Aires, Argentina, o la verguenza de su gente. No podía tapar el olor a mierda y corrupción de estos días.

La miseria humana es inmune a la humedad.

La musica que flotaba en el aire cargaba electricidad y melodía, lo transportó a otro lugar. Luego, él no supo decir si era mejor o peor. Allí, los sentidos eran un mero recuerdo de esta ¿realidad?. Se sintió bien, ligeron sin el peso de tener que escuchar; ver; oir; oler; saborear; tocar... ahora las cosas no tenían ninguna limitación.

Se asombró cuando sus emociones se dispersaron y corrieron por donde quisieran porque no estaban atadas al firmamento, siquiera un cielo demasiado alto para alcanzar. Era un todo unificado.

El tic tic del agua estallando contra el vidrio de la ventana de su habitación lo encontró con la cabeza en la almohada.

-Pero ¡mierda! ¿era un sueño?- Ya era de día pero aun seguía lloviendo.

La lluvia estaba allí para comprobar que sí, que lo anterior era un sueño. Y sin embargo, la voz de la lluvia se escuchaba débil desde adentro, no lo convencía para nada de que todo ese "otro lugar" era totalmente imaginario. "Deja Vú", necesitaba algo que pudiese digerirlo entero a este mundo.

Timbre, Camina, llave, abre, "hola".

-Hola, ¿que tal?, ¡como llueve!, disculpáme que llegué tarde...

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