jueves, 11 de marzo de 2010

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Venis a hablarme con olor a alcohol, cigarros de penada tenencia y susurros secretos para mí. Te vas porque tenés que irte. Porque creciste y estás y estoy en otra.
No es igual que ayer, pero nos miramos cómplices, porque tenemos historia. Cuando el ayer se amontona y junta muchos calendarios le decimos pasado. ¿Cómo hacemos para que eso mute en una mano sobre tu cintura? Pasa.
Me gusta verme en tus ojos. Tus pestañas, mi mejor marco. Dejo de escuchar lo que decís porque pienso en mi mano. En tu cintura. En el roce que fue. Que podría ser. Que ya no puede ser porque fue.
Ya fue.

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